Se habla de Baja Visión cuando, incluso con gafas o lentillas adaptadas a su visión, la persona tiene problemas al realizar las actividades visuales cotidianas como leer, escribir, ver la televisión, ver la cara de personas que se cruza en la calle, etc.

 

La baja visión puede manifestarse de 2 formas:

• Un fuerte descenso de la agudeza visual
• Y/o una pérdida de campo visual

 

¿Cómo detectarla?

 

• Cuando resulta difícil reconocer los rasgos de amigos y parientes.

• Cuando se vuelve difícil leer, cocinar, coser u ordenar. Los objetos pueden parecer borrosos, con manchas o incluso deformados.

• Cuando realizar sus actividades habituales en el trabajo o en casa se vuelven más y más complicado.

 

¿Cómo corregirla?

 

El óptico puede recomendar la reeducación y al mismo tiempo prescribir ayudas visuales tales como magnificadores electrónicos, lupas…

 

El especialista en reeducación visual muestra cómo conseguir realizar lo más fácilmente posible las actividades de la vida cotidiana, tanto en casa como en el trabajo. Explica por ejemplo cómo desplazarse de un lugar a otro, coger el autobús, hacer los recados, coser, leer, pagar las facturas, etc. En función de la persona y de sus actividades, las ayudas visuales propuestas serán diferentes, las ayudas serán diferentes según las tareas a realizar.